TODOS PODEMOS BAJAR BIEN

TODOS PODEMOS BAJAR BIEN

Autor: Josep María Riera.

Hace tiempo que quería escribir este artículo, porque tengo fama de “bajador” y creo que con pocas y claras nociones se puede mejorar sensiblemente en el descenso de los puertos (primero hay que  subirlos, claro). Por supuesto hay varios vídeos que ayudan, pero aportaré desde mi experiencia lo que creo más fundamental.

Llevo 48 años con pocas interrupciones en moto y más de 17 en la bici de carretera, ya sé que Gabriel y algunos otros dirán que no es lo mismo, pero tienen bastantes  similitudes.

Me animo a compartir con vosotros lo que creo más relevante. Por supuesto que lo que escribo, muchos lo podéis completar, no aspiro a decir todo lo que se pueda decir.

NOCIONES BÁSICAS:

Para centrar el tema, diría que hay dos conceptos que se deben tener claros, el primero es objetivo: las leyes de la física y el segundo es subjetivo: el miedo

La Física: en los descensos intervienen la fuerzas gravitacionales (peso) y centrífugas. Al entrar en una curva la fuerza centrífuga tiende a desplazarnos hacia el exterior y depende de donde esté concentrado el peso, el desplazamiento será más o menos fuerte, desestabilizándonos. ¿Qué quiero decir con esto? que el reparto de nuestro peso en la bicicleta es muy importante de cara a “combatir” la fuerza centrífuga.

En las motos, el peso del motor y de toda la carrocería hace que aunque estemos sentados en el sillín el centro de gravedad se encuentre bajo y, en consecuencia, sea más fácil trazar las curvas. En las carreras de motos, habréis observado que los pilotos se “descuelgan” de la moto para bajar todavía más el centro.

Montados en la bici, el centro de gravedad es mucho más alto, porque el peso de la bici es muy inferior al nuestro (puede ser hasta una décima parte) y por tanto, el desplazamiento lateral por la fuerza centrífuga es mucho mayor que en las motos. Pero aunque nos parezca que no sea posible desplazar el centro, si lo es si seguimos unas sencillas reglas y dependerá de nosotros el que lo bajemos.

La manera de bajarlo es simple, concentrar el peso del cuerpo en el pie contrario a la curva, apoyando todo nuestro cuerpo en él y presionando sobre el pedal, es decir: si trazamos una de izquierdas, el peso irá concentrado en el pie derecho y viceversa si es de derechas. Paralelamente el cuerpo tiene que estar bien asentado sobre el sillín y formar una línea recta con el pie, de manera que la transmisión del peso de nuestro cuerpo a la base del pie, sea la correcta y se forme como se ve en la figura, un vector continuo que transmite el peso al neumático, obligándolo a agarrarse más al firme.

La posición del cuerpo tiene también una influencia directa en el apoyo sobre el manillar. Si el cuerpo está bien asentado entre sillín y pie, al manillar, contrariamente a lo que se piensa, prácticamente debe llegarle muy poco “peso” de nuestro cuerpo. Si lo hacemos así, las manos  quedarán relativamente libres para “conducir”, el manillar. Cuando se gira en una curva, el peso del cuerpo en el sillín hace que podamos “acompañar” a la rueda trasera en el giro, pero fundamentalmente deja libres las manos para obligar a la bici a girar y acabar de dar la curva con la mano. Extremando la afirmación, deberíamos incluso poder dar la curva “sin necesidad de las manos”.

El Miedo:

Aquí es donde interviene el segundo factor, que es por supuesto absolutamente subjetivo y sobre el cual, sólo nosotros mismos podemos incidir.

Si el miedo atenaza nuestro cuerpo, 1) no estaremos bien sentados sobre el sillín y aún menos apoyaremos el cuerpo en el pie contrario a la curva, y 2) estaremos firmemente “agarrados” al manillar y no podremos hacerle tomar la curva con suavidad.

El miedo por tanto agarrota pies y manos y nos impide concentrarnos en la libertad de movimientos al tomar las curvas. Fijaos que digo miedo y no respeto, porque este último es necesario para no incurrir en peligros, pero creo que el miedo es más peligroso para las bajadas que la tranquilidad y el respeto para afrontarlas y hay que ser consciente de ello, para conseguir cambiar nuestros hábitos.

Por tanto a la hora de plantearse “cómo bajo yo”, habrá que diferenciar bien, entre la técnica que empleamos y el miedo que podamos o no tener. El miedo influirá también en las consideraciones que añado a continuación.

OTRAS CONSIDERACIONES:

Añado otros aspectos que pueden ayudar  y que ahora sí compartimos con las motos (se puede comprobar en las carreras).

La Frenada: Como veis en las motos hay que frenar lo suficiente para permitirnos entrar en la curva con la bici controlada, aunque evidentemente siempre puede hacerse, seguir utilizando el freno una vez dentro de la misma, es contraproducente. La razón es porque no permite a la bici seguir su trayectoria libremente y la va modificando (mal) dentro de ella. Es siempre mejor “pasarse” frenando mucho antes, si hay miedo, y trazar la curva después, que seguir frenando en ella. Y también es recomendable utilizar preferentemente el freno delantero porque es el que realmente frena la “máquina”, fijaos que las motos llevan normalmente doble freno de disco delantero y solo uno trasero.

La Trazada: Siempre que la carretera lo permita, habrá que “abrirse” al inicio de la curva, trazar la tangente en el punto medio y salir por el lado contrario, ello nos dará más desarrollo de recorrido y nos permitirá ganar en seguridad.

La Visión: Es importante al “entrar” en la curva, mirar hacia la salida y no concentrarse en el suelo. Si miramos hacia la salida, todo nuestro cuerpo acompañará a la bici y nos será más fácil realizar la trazada, si nos concentramos en el suelo tendremos más dificultades para elegir la trayectoria final. Esto vale también para las curvas con poca visibilidad o muy cerradas, la vista siempre tiene que ir hacia adelante, nunca hacia abajo.

APUNTES FINALES:

Hay otros aspectos que pueden incidir, pero que me parecen más relativos como coger el  manillar arriba o abajo (como cada uno se sienta cómodo y accione mejor los frenos) o abrir la rodilla de la curva como se hace con las motos (ayuda a trazar la curva) e incluso inclinarse al lado contrario de la curva, no es habitual, pero aparece en alguna de las “biblias” del ciclismo.

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