Pedro Platero

Pedro Platero

Autor: Jordi Escrihuela

Pedro Platero es el buque insignia del Club Ciclista Montecerrao-Siglo XXI de Oviedo: tres veces consecutivas Campeón de España de Cicloturismo de la RFEC, cuatro de Asturias, primer clasificado en el Circuito de Gran Fondo, tercero en la Copa de España de Cicloturismo… miles y miles de kilómetros recorridos anualmente en bicicleta por todo el país, muchas horas de entreno, de dedicación…

-Oye Pedro, ¿tú no te cansas nunca?
-Je, je, sí, sí me canso, como todo el mundo, por eso en muchas marchas tengo que ir regulando o bien recuperando, pensando en otras citas porque si no, no llegaría.

-Pero Pedro, tú no me engañas, tú tiras mucho ¿verdad?
-No, no te voy a mentir, sí que voy bien, suelo hacer medias altas y procuro estar siempre delante… pero con cabeza. También depende de si quiero ir a rodarme o prefiero ir a hacer tiempo, aunque esto no me obsesiona.
Por ejemplo la Quebrantahuesos, yendo a un ritmo tranquilo, la suelo completar en unas 8 horas, aunque una vez me propusieron intentar estar delante, para entrar en el grupo de cabeza, pero pensé que mejor no y desestimé la idea.

Un fenómeno vamos, y así nos presentamos Pedro y yo, este “cicloturista total” con muy buena pinta, muy fino, encima de su bicicleta Kuips de carbono, que con tanto mimo le ha preparado a medida esta marca. Y es que, casualidades de la vida, nadie diría que el 27 de febrero cumplió 50 años y que en sólo 6 de práctica ciclista ya es el cicloturista más reconocido de toda España, respaldado por sus amigos del Club Ciclista Siglo XXI y de su patrocinador Montecerrao, porque Marcelino Álvarez se ha desvivido por apoyar e impulsar el ciclismo en Oviedo y que según palabras del propio Pedro “gracias a Montecerrao y a Marcelino podemos hacer lo que hacemos, si no sería imposible”. Queda dicho.

Y es que a Pedro se le han abierto las puertas de la España ciclista –y no ciclista-, haciendo amigos aquí y allá, por donde quiera que vaya, y que además las grandes marchas cicloturistas suspiran por tenerlo entre sus participantes, porque saben que tenerlo a él les da prestigio, porque Pedro, además de buen ciclista, es un tío muy majo, simpático y amable, y agradecido con todos aquellos que lo han apoyado.
Recordemos que Pedro es ovetense, prejubilado de la mina, que se negó a ser carne de bar, esclavo del tabaco o del juego y se lanzó a la práctica del ciclismo en carretera gracias a su amigo Moli, que le regaló su bicicleta cuando él ya no pudo salir más y desde entonces no ha parado:

-Pues me hago unos 25 mil kilómetros al año con la bici –me dice Pedro y se queda tan pancho-. Y con la furgoneta, pues otros tantos, porque para participar en las aproximadamente 35 marchas que corro anualmente, tengo que hacer muchos desplazamientos y que dadas las circunstancias, muchas veces tengo que conducir yo solo, con lo que añade el cansancio de la bicicleta al de la conducción y te puedes imaginar… y eso que el apoyo de mi mujer es fundamental, es una santa, y siempre que puede me acompaña.

Y es que Pedro está hecho de otra pasta (“gracias a Dios me han respetado la salud y las lesiones”). Y según me dice no sigue ningún plan especial de entreno ni de alimentación, come de todo y eso sí, prácticamente todos los días sale a rodar con su bicicleta “hay que ser constante y cuidarse un poquito”.

Como os podréis imaginar Pedro nos podrá dar consejos sobre las mejores marchas, las mejor o peor organizadas, los mejores paisajes, los puertos más duros o más bellos, o los más odiados y así nos comenta que la Quebrantahuesos es dura y bella, por ejemplo, pero que lo es mucho más la Larra-Larrau o la marcha por la Serranía de Ronda: “durísimas, sobre todo el Larrau me parece el puerto más duro que he subido”, o bien el recuerdo que tiene de su primera marcha: nada menos que la Triple Corona (“buf! ¡Qué mal lo pasé! ¡Con sólo tres meses de experiencia en carretera!).
Al preguntarle sobre su vecino Angliru que tan cerca tiene es tajante: “lo odio”, y es que para Pedro que lo ha sufrido –perdón, que lo ha subido- cuatro veces no es un puerto para disfrutar.
Dónde sí lo ha hecho y mucho ha sido en la Balmaseda (“una marcha bonita para rodar”), o en la de Monforte del Cid, Batalla de Alarcos o los Degollaos (“unas marchas preciosas, muy bien organizadas y que te sientes muy arropado”).

-Pedro… y así ¿hasta cuándo?
-Pues hasta que el cuerpo aguante.

-Pero cada vez la competencia será más dura y cada vez será más difícil repetir ¿no?
-Sí, está claro, mira por ejemplo este año he quedado empatado con Andrés –Tigero- y sí, la verdad es que cada vez es más complicado porque hay más gente que se prepara para este tipo de retos.

La verdad es que Pedro está haciendo más por el cicloturismo en este país y en estos pocos años que cien federaciones juntas, y es que su esfuerzo, entrega, dinamismo, están siendo un ejemplo para que muchos levanten el culo y pedaleen: “sí, hay un poco de pique por desbancarme, je, je,…”.
Hablando de los retos que puedan quedarle nos comenta que su ilusión es hacer algo a nivel europeo, con la mente puesta en Pirineos y Alpes, pero eso ya es otra historia que esperemos Pedro nos pueda narrar muy pronto.
Y así, nos despedimos de él, felicitándole y agradeciéndole que le hayamos robado un ratito de su tiempo en un día tan especial para él: “Gracias, Campeón”.

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