CICLOTURISMO EN PUIGCERDÀ

CICLOTURISMO EN PUIGCERDÀ

Autor: Jordi Escrihuela

Tiene mérito lo que estos amantes del ciclismo de la Vila de Puigcerdà han conseguido durante estos 30 años de vida y es que, con todo lo que está cayendo últimamente, el pasado junio organizaron la 29ª Ruta Pirinenca de les Tres Nacions, convirtiéndose así en una de las pruebas más antiguas del país. Por suerte el cicloturismo es un gran paraguas donde resguardarnos y así será siempre.

En 1977 se inaugura en la Vila el Poliesportiu, con varios deportes, entre los que no podía faltar el ciclismo de la mano de Jesús Cadezau, Alfonso Carreras y José Carbonell, padres de la nueva sección, con la experiencia que les daba el haber disputado competiciones por todo el país y la ilusión que les ha llevado a seguir pedaleando hasta ahora ¡con 80 años Alfonso y 90 Jesús!, con las mismas ganas que de jóvenes, saliendo aún cada día y conservando una magnífica forma, permitiéndose el lujo de llevar las mejores bicis, pues hace muy poco que se las han cambiado. Qué lejos quedan aquellos tiempos en los que Jesús se montaba la suya con trozos de hierro.

Poco tardaron en instituir su primera marcha, cuando en este país prácticamente no se celebraba ninguna, siendo auténticos pioneros en organizar este tipo de excursiones cicloturistas, pues así se consideraban por aquel entonces sus primeras ediciones. El recorrido lo tenían muy claro, tantas veces disfrutado y sufrido, partiendo de Puigcerdà (a 1200 m), bajar a la Seu d’Urgell, cruzar Andorra y llegar a Francia a través del gigante Envalira (2400 m.) siendo el puerto asfaltado más alto de los Pirineos y volver a la Vila por el Puymorens: 140 exigentes y atractivos km, por la belleza del paisaje y con la singularidad de pasar por tres países en un solo día.

Poco tenían que ver estos primeros años de Tres Nacions a lo que es hoy en día, como nos explica Toni, actual presidente, ya que eran auténticas excursiones de mochila, cámara de fotos…y compras, pues los ciclistas, a su paso por Andorra, paraban y aprovechaban incluso para cambiarse la bici. Increíble pero cierto. Y es que el cicloturismo de hace treinta años no tiene nada que ver al actual, esclavo del cronómetro y las medallas, y la marcha ha ido evolucionando con las tendencias que ha marcado el ciclismo durante cada época, llegando hasta hoy, donde muchos cicloturistas van a intentar bajar su tiempo año tras año y a enfrentarse a las rampas del coloso andorrano. No creáis que la organización fomenta este estilo de afrontar su prueba y hace unos años dejaron de premiar a los primeros y además han colocado 4 avituallamientos en el Port d’Envalira para calmar los ánimos de los ciclistas, animándolos a parar y recuperar, incluso han variado la salida, colocando un par de repechos para evitar los peligrosos grandes pelotones desbocados y las montoneras en los túneles dirección la Seu.

El CCPP no es sólo Tres Nacions, la sociedad disfruta de un amplio calendario todos los domingos de marzo, inaugurando la temporada con una marcha-almuerzo a Prats i Sansor, hasta septiembre, acabando con la misma salida; después en noviembre vendrá la celebración en familia de fin de temporada.
Aunque hay gente que pedalea todo el año, si el tiempo lo permite, es en primavera cuando muchos socios cambian los esquís por la bici y se lanzan por las preciosas carreteras de la Cerdanya, siendo la Collada de Tosses la más transitada buscando los grandes puertos catalanes como la Creueta o Pal. Después tendrán que desandar siempre lo andado, dada la peculiar situación de la Vila a la cual sólo se puede acceder en bici por la Collada. También es habitual, una semana antes de la marcha, recorrer el itinerario de la prueba, para comprobar que esté todo en orden.

Las primeras salidas de los 30 habituales del grupo son siempre dirección la Seu, buscando un clima más suave, algo difícil, pues estamos en alta montaña donde incluso en verano hace fresquito y hay que salir con chubasquero todo el año. No es extraño que en muchas salidas se encuentren a Flecha o Hermida entrenando y es que estamos en su territorio, otra cosa es si quieren seguirles la rueda. A estos habituales cuando llega el buen tiempo, se les suelen unir ciclistas de otros sitios que vienen a Puigcerdà de fin de semana, y es que el encanto de la Vila sigue perenne desde finales del s. XIX, descubierta por los primeros veraneantes que los cautivó no sólo por su privilegiada situación, si no por su casco antiguo, su hermoso lago y sus largos paseos.

Es costumbre también organizar una salida anual de cuatro días a los grandes cols europeos -un vamos, vamos…-, aprovechando la festividad de Sant Joan, bien por el Pirineo francés, los Alpes o como este año que marchan a los Dolomitas.

Y aún tiene tiempo de colaborar en otras organizaciones como ayudar en el control de la novedosa marcha del Cadí-Moixeró, el triatlón de la regidoria d’esports o la pedalada popular que celebran cada 8 de septiembre. Que así sea por muchos años.

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