Anécdotas, Hitória del CC Gràcia

Anécdotas, Hitória del CC Gràcia

*El grito de “guerra” del amigo Puiggrós, inolvidable, inconfundible: “A l’abordatgeeeee!”

Aún lo recuerdo y oigo, atacándome en una de mis primeras subidas a l’Ordal, en el año 93.

Equipo del CC Gracia

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*”Tengooooo una debilidaaaaad” (música de Machin). Esto es lo que cantaba el colega Luis Andrés, piernas, mientras me pasaba en lo más duro del Turó de l’Home, subiendo con una agilidad angelical, allá por el año 95.

*A propósito, por aquellos años, los del A nos llamaban los “plateros”, al grupo que siempre íbamos juntos: Ramiro, Albert Formatger, Jordi Lombarte y yo mismo. ¿La razón? En las 3 ó 4 salidas que hicimos seguidas al Turó de l’Home, al llegar al final, al último falso llano antes de coronar, siempre metíamos plato grande, ¡qué chulos!

*En la marcha de los Lagos de Covadonga de 1996, el sábado cuando llegamos los cuatro a Cangas de Onís, fuimos a ver la subida en coche. La opinión del “experto” Formatger, fue que aquello no asustaba a nadie y que no era más que “un Coll Formic fortet”. El domingo, después de la subida, el cachondeo con el Albert fue general.

* En el año 97, los cuatro siempre íbamos juntos, aunque luego tuviéramos nuestras batallas, pero en nuestra primera QH, fuimos esperándonos, por respeto a la dureza y al kilometraje. Pero en mitad de la subida al Portalet, nos faltaba el Ramiro, que no venía y ya estábamos preocupados. Al cabo de un buen rato lo vimos aparecer, fresco como una lechuga. Simplemente había parado porque había tenido un “pequeño” problema gástrico que sólo él podía solucionar: vamos, que dejó un buen recuerdo a su paso por el “portalito”.

*Animados por nuestro éxito en nuestra primera participación en la QH, en la segunda edición ya íbamos a saco, a por todas y a por el oro, pensándonos que aquello estaba chupado. Y así salimos, como decía Formatger: “carajillo y a correr”. La verdad es que fuimos como posesos hasta el pie del Marie Blanque, hasta que me di cuenta que algo no empezaba a funcionar bien: el desgaste, la poca cabeza, la dureza y el calor extremo (38 grados en la”dama pirenaica” y 42 en el “portalito”), la comida no entraba, el estómago lleno de agua. El golpe de calor que recibimos fue demoledor: Ramiro y Alberto, blancos, deshidratados, tirados en medio de una curva del Portalet. Yo no iba mucho mejor, ya iba a abandonar también, cuando vi aparecer a la Pili y me dispuse, con mucho sacrificio, a seguir su segura rueda, para acabarla en unas maratonianas doce horas. Dije que no volvería nunca más, que colgaba la bici: luego cayeron 5 más.

*Recuerdo la última marcha que hicimos en Lleida, por octubre del 95, aunque más bien fuera un día para olvidar, pero eso es imposible: mi cuñado Miguel Ángel, rompió la bicicleta y no pudo acabar la marcha, al Formatger le picó una avispa en el pecho, que le produjo una dolorosa herida, yo perdí el anillo de casado y saliendo de Lleida, se me cayó la bici del coche en la autovía,…por suerte, sin desgracias para nadie, pero mi bici y mi moral por los suelos.

*”Bufa, bufa, que s’apaga,…” ¿A quién os recuerda esta frase? Claro, al amigo Aran padre, parado en los semáforos, esperando a que se pusiera verde. También tuve la enorme satisfacción de participar en una QH con su grata compañía: subir el Marie Blanque con alguien que canta canciones en italiano es una experiencia única.

También es célebre su frase “tira, tira, Baldato, baldatone”.

*En una subida a Collbató, íbamos tirando del grupo, a tope, el Jordi Lombarte, el Forteza y yo mismo, cuando de repente, a falta de 2 km, el amigo Forteza pegó un demarraje en seco y nos dejó tirados. Cuando llegamos al pueblo, le preguntamos que porqué había hecho eso. Su respuesta nos dejó asombrados: “es que os he visto mala cara y he decidido atacaros”.

En aquellos días, el que la hacía la pagaba, y la respuesta no se hizo esperar. En principio, lo maduramos en la subida a las Cuevas de Salnitre, con su km sostenido al 10%, y luego, a la vuelta a Barna, en una salvaje subida por Santa Creu d’Olorda. A hores d’ara, desconocemos si llegó al cruce de la carretera de Vallvidrera.

Continuando con la serie de anécdotas, o frases míticas del Club, me vienen a la memoria unas cuantas más:

*Recuerdo mi primera contrarreloj con el Club en la autovía de la Ametlla, a finales de mayo del 93, o sea que llevaba sólo unos quince días con el Gràcia, y la verdad es que iba de novatillo, pues no conocía casi a la gente, lo de participar en una crono individual me parecía algo estratosférico, y no tenía ni idea de cómo funcionaba. El caso es que recuerdo que salí a tope, y como en teoría “plato grande y piñón pequeño para correr” o eso me habían dicho, pues nada, a lo bestia y a meterlo todo, con tan mala pata que la cadena se salió, se me enganchó a los radios, el cambio se dio la vuelta,… en fin, que al menos estuve parado, bien, bien, unos diez minutos, y claro, quedé último. Después en el bar almorzando, aún recuerdo la cara del Toni Casas, y de alguno más que estaban junto a él, cuando le pedí que me descontara los diez minutos que estuve parado por la avería, je, je,…

*En aquellos años, el cumplimiento de las normas del campeonato de excursionismo se llevaban mucho más a rajatabla que ahora: respeto a los semáforos, reagrupamientos, etc. y las pérdidas de puntos estaban a la orden del día, y si no que me lo pregunten a mi, que por dos puntos que me quitaron, por salir antes de hora con un grupito, después del almuerzo, no gané el campeonato del año 94, en el que quedé segundo.

*A finales de los 90, habían muchas marchas que intentaban emular, sin mucho éxito, a la popular QH. Una de ellas era la Transpirenaica, nombre demasiado ambicioso para lo que realmente era el recorrido, ya que apenas se rozaba el Pre-pirineo, con la subida al Coll de Jou, pero el resto discurría prácticamente en su totalidad por tierras de la Segarra, con casi 200 km repletos de subidas y bajadas.

Un comentario muy acertado, y divertido, fue el de Ferran Pradas, nuestro “barbero”, cuando subiendo una de las múltiples rampas que jalonaban el “pestoso” recorrido, exclamó: “Això Transpirenaica? Això es la Transrepetjó!!”, y así, entre las risas de los que le acompañaban, fue bautizada esta marcha hasta su desaparición, después de sólo tres ediciones.

Precisamente fue en esta marcha donde conocí al amigo Plana, ya que hicimos casi todo el recorrido prácticamente juntos, dándonos relevos, como Dios manda. Entonces Josep Mª llevaba pelo largo, a lo Fignon.

*Haciendo un guiño a nuestro captain Lluch, no podía faltar una de las frases más célebres que aún sigue de moda en nuestro círculo: “Al setembre encara estarem forts”, para justificar la dureza de las salidas del grupo A, de unos años para acá, después del verano.

*”Passa, passa, bartolo”. Esto se oyó durante un tiempo en nuestro pelotón a la hora de pedir un relevo, y es que la entrada del Fassa Bortolo en el ciclismo profesional, originó esta pequeña broma, de la cual no estoy seguro de su procedencia, pero creo que se la oí al Nacho varias veces, ¿o no es así?

*Un par de anécdotas muy comentadas fueron las vividas por nuestro Jaume Escrivà, ambas en la prueba social del kilómetro parado. En la primera de ellas, en Jaume, salió disparado con el plato pequeño, delante de la cara de asombro de todos los que participábamos. Al finalizar, todos le preguntamos: “Jaume, aquest és el secret per guanyar el km aturat?” Al Escrivà casi le da le risa cuando nos contestó: “Què dieu, home, que estava escalfant sense plat i m’he oblidat de posar-lo a la sortida, i a mig km pensava que no tirava i m’he adonat, aleshores sí, plat gran i ja m’he pogut posar a 50-55 per hora”.

Un fenómeno…

La otra anécdota fue para expresar su disconformidad por los cambios de criterio a la hora de encuadrar los grupos de las pruebas sociales. Se pasaba de hacerlo por edades a hacerlo por los tiempos efectuados en años anteriores. La manera de mostrar su queja fue participando en el km parado sin competir, paseando durante unos tres minutos por el km. establecido.

*Imitando a José Mª García, el butanito, y sus retransmisiones de ciclismo por la radio, el “territorio comancheeee”, que gritaba cuando se desataban las hostilidades en el pelotón, también se oía en las batallas del A y en algunas del B. Las frases de este personaje, por aquel entonces, eran tan famosas como las que puedan ser hoy en día, las de Perico con sus célebres: “minuto de gloria”, “tatarí, tarí, tatarí, tatarí” –trompeta del 7º de Caballería-.

*Entre los años 95 y 97 hay que reconocer que el grupo que casi siempre íbamos juntos (a saber, el Ramiro, Formatger, Lombarte, Cuenca y yo mismo, y otros agregados como el Enric Aran o el Xavier Heredia) estábamos muy fuertes (los “fierecillas del B”, nos decían), aunque luego el A nos ponía en su sitio, pero al menos intentábamos seguirlos, a veces lo conseguíamos y otras, muchas, no podíamos.

El que más fuerte estaba era el Jordi Lombarte, aunque yo intentaba darle toda la guerra que podía, (de buen rollo, ¿eh Jordi?), y sobre todo en montaña, los piques estaban a la orden del día, siendo famoso el minuto que me metió en los Lagos de Covadonga, que creó algún conflicto entre nosotros, por suerte, muy superado.

Así, recuerdo una vez que intentó dejarme en llano, en la carretera de la Roca, en la que iba fortísimo, moviendo, como siempre, muchísimo desarrollo. Yo me puse a su rueda mientras él volaba a 45-50 km por hora, y repito, muy, muy fuerte, durante toda la Roca, ya fuera subida, llano o bajada, y además veníamos de vuelta, pero no se pudo desenganchar de mi (de vez en cuando se iba girando y me iba preguntando: “¿aún no has petado?”). Cuando llegamos a Montcada lo primero que le dije fue: “¡Buf! ¡Ya se lo que sintió Bruyneel a rueda de Indurain!”.

Lo que más le gustaba al Jordi L. era pegar fuertes repasadas. Cuando veía un ciclista a lo lejos se le encendían los ojos, demarraba e iba a por él, si el otro se picaba, ya la teníamos liada, que era la mayoría de las veces.

Un pique importante que tuvimos no fue precisamente con un ciclista, si no con un camión de la basura: saliendo de Begues dirección Gavà y bajando, el camión se picó con nosotros (con Jordi y conmigo) llegando a poner nuestra integridad física en peligro, y es que el muy … (os lo dejo a vuestra elección) se nos echaba encima con el camión, pero finalmente se impuso la agilidad de las dos ruedas sobre las cuatro… en bajada.

*Con Albert Formatger tuvimos muchas más anécdotas. Una muy divertida fue cuando en una salida al Montseny, él nos esperaba como siempre en la N-II a su paso por Premià, donde vive. Estaba con su bicicleta, equipado de arriba abajo, mejor dicho, abajo le fallaba algo, y esta vez no nos podría acompañar ya que había salido ¡en zapatillas de estar por casa! a la calle, y se había dejado las llaves en el piso.

Bueno, el caso es que nos reímos todos mucho y la idea generalizada fue de que “si al menos las zapatillas hubieran tenido calas…”.

*En mi mejor participación en la QH, en el año 2001 en la que hice plata, eso sin contar el tiempo que estuvimos parados por el paso de un rebaño de ovejas en el Somport, mi prestación fue tan buena que al llegar a Sabiñánigo la Merche me dijo que si me había saltado Hoz de Jaca. Bueno, en aquel momento me sentó un poco mal, pero luego entendí que era una broma. Un beso Merche.

Más anécdotas

*Así rápida me viene a la cabeza un mítica de Solanas en la primera QH:

-” Doncs el Marie Blanque el vaig fer una vegada i no sembla tan dur…”

Todos se giran hacia él.

-“Bé, anava en cotxe pero no m’ho semblava…”

Al finalizar la QH todos queríamos hacerle subir arrastrando el coche: “què sembla dur o no?”

Evidentemente después de ese día, siempre que hacia un comentario por el estilo, la gente subía los piñones de dos en dos.

(Gentilesa de Josep A. Lluch)

*Os contaré yo una que me ha contado Domi respecto a las brevets de Manresa. Parece ser que en una de las brevets que eran nocturnas, dos miembros del Manresa pararon a reponer los bidones en un Local de Ocio nocturno de carretera. Por lo visto, al entrar con los faros del casco encendidos y la mancha en la mano, los del lugar pensaron que eran policías y en un plis plas desalojaron el local (nadie debía tener papeles) por las ventanas y puertas de emergencia quedándose los dos ciclistas alucinados y solos en el local.

(Gentilesa de Nacho Castrodeza)

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