Este último puente de mayo eché la bicicleta al coche y me dirigí a la bonita población costera tarraconense de l’Ametlla de Mar, para desde allí, iniciar una entretenida excursión hasta lo más alto de los Ports de Beseït, cien km más tarde: el Mont Caro, a 1440 metros de altura, uno de los puertos más duros de Catalunya –junto con el Turó de l’Home, Pal o Rasos de Peguera-, y para mí uno de los gigantes más ignorados tanto en el ámbito ciclista como en el cicloturista –la Volta no va por allí desde hace más de 15 años y tampoco hay una marcha cicloturista que lo glorifique-. Una vez abandonado el centro de Tortosa, se inicia en la vecina población de Roquetes la escalada a este coloso olvidado. Un cartel indica “20 kms Mont Caro” y con la impresionante pared de los Ports delante nuestro, te los pone de corbata. Menos mal que los primeros km son suaves, justo antes de que después de una bajada nos encontremos la primera rampa a izquierdas que no bajará del 10%, y así, prácticamente sin descanso, durante todo el resto del puerto, duro, muy duro. El pavimento no ayudará mucho pues está infame, muy deteriorado, un puro bache, aumentando la sensación de abandono de este monte, y así pasaremos por la famosa fuente del caracol, pero ¡atención! está seca, seca,... y contemplaremos la cabra de piedra instalada en lo alto de un gran monolito, recordando que estamos en una de las reservas más importantes de cabra hispánica del país. Una vez llegados a un descanso de aproximadamente un km, parecerá que ya hemos coronado, pero nada más lejos de la realidad: otro cartel a izquierdas nos indica “Mont Caro 4 km”. Y es que para decir “yo he subido el Mont Caro” hay que llegar hasta las antenas ¿verdad?. Metidos en este último tramo: ¡vaya rampas!, ¡vaya 4 kms! Los más duros y penosos. Las antenas están ahí pero no llegan nunca. Cuando lleguemos arriba, si tenemos suerte, podremos contemplar algún ejemplar de cabra hispánica y si el tiempo acompaña, de un paisaje espectacular, con el mar enfrente. Una vez iniciado el descenso, cuidado, el ir frenando continuamente por el mal estado del pavimento casi se nos hará más agotador que su escalada. Saludos.